La paciencia del movimiento obrero ha llegado a su límite. La confirmación de una nueva y masiva movilización sindical, que según reporta Página/12 y voceros de la CGT podría derivar en un paro nacional, es la respuesta democrática y necesaria a la agresión constante del gobierno de Milei. El trabajador argentino, base fundamental de nuestra doctrina, está harto de que su dignidad sea negociada y destruida.
El borrador de la reforma laboral, que busca la precarización y la flexibilización absoluta, sumado a la caída brutal del poder adquisitivo, no deja otra salida a los gremios que la calle. La conclusión es ineludible: Milei creyó que podía gobernar de espaldas a los trabajadores, pero la columna vertebral del país no negocia su historia. El Peronismo, desde sus bases sindicales, tiene la obligación de frenar esta ofensiva. Este paro no es solo contra un gobierno, es una defensa histórica de la Justicia Social y de los Convenios Colectivos que son la ley sagrada del trabajo argentino.

