La mañana de este martes fue un nuevo capítulo del calvario que viven los usuarios del tren Sarmiento. Las fuertes demoras generaron andenes colapsados, filas interminables y escenas de tensión en casi todas las estaciones. En plena hora pico, los pasajeros se vieron obligados a empujarse y gritar para poder subir a vagones que llegaban completamente llenos.
Un móvil televisivo registró el momento exacto en el que decenas de personas forcejearon para entrar a una formación apenas se abrieron las puertas, temiendo quedar varados otra vez. La imagen dejó expuesto, una vez más, el deterioro del servicio ferroviario más utilizado del conurbano oeste.
Según fuentes oficiales, el problema comenzó por un incidente en Flores. Allí, un hombre de 32 años fue asistido en un paso peatonal y la intervención del SAME, bomberos y la policía obligó a reducir la circulación de trenes. Aunque se confirmó que no sufrió lesiones ni impactos, el servicio quedó afectado durante varios minutos, suficiente para que el caos explotara en cadena.
Entre Castelar y Moreno, el servicio funcionó con fuertes restricciones. Las formaciones llegaban abarrotadas y la frecuencia era insuficiente. Cada llegada se convertía en una pelea por un lugar, mientras los andenes seguían saturados y las esperas se hacían interminables.
Este nuevo episodio se suma al accidente ocurrido hace dos semanas, cuando una formación descarriló cerca de Liniers y dejó 19 heridos. Ese hecho abrió una causa judicial en la que se investigan posibles fallas humanas y errores en el sistema de señales, en un contexto donde la seguridad del Sarmiento está cada vez más cuestionada.
Entre demoras, incidentes y explicaciones oficiales que ya no convencen a nadie, los pasajeros siguen siendo los principales perjudicados. La postal del día lo resume todo: miles de trabajadores atrapados en andenes colmados, esperando que, con suerte, pase un tren.
