Una vez más, la AFA encendió la mecha del escándalo. Nicolás Ramírez, el árbitro que ya fue cuestionado por sus polémicos fallos en partidos clave, será el encargado de impartir “justicia” en el Boca–River de este domingo a las 16.30 en La Bombonera, por la fecha 15 del Torneo Clausura.
Con apenas 38 años, Ramírez suma su tercer Superclásico, y su designación ya genera suspicacias en ambos bandos. Mientras en Núñez celebran su “buena suerte” con el juez —cinco victorias, tres empates y cinco derrotas—, en el Xeneize no ocultan el malestar: bajo su silbato, Boca registra más expulsados que triunfos resonantes.
El equipo arbitral se completa con Juan Pablo Belatti y Pablo González como asistentes, Héctor Paletta en el VAR y Sebastián Habib en el AVAR. Un plantel de nombres conocidos que ya tiene antecedentes de fallos discutidos en partidos calientes.
El último antecedente de Ramírez en un Superclásico no pasó desapercibido: el 27 de abril pasado, River se impuso 2-1 y los hinchas de Boca aún reclaman por un penal no cobrado. Antes, en septiembre de 2024, también fue victoria para el Millonario y expulsión de Cristian Lema, otra mancha en el historial del árbitro en la Ribera.
La designación llega en un momento clave: Boca lidera la Zona A tras ganarle a Estudiantes y busca consolidar su buen presente, mientras River se tambalea tras caer en el Monumental y encara un nuevo ciclo con Gallardo confirmado por la nueva dirigencia.
En la previa de un Superclásico que promete tensión, Ramírez vuelve a ser el protagonista que nadie pidió… y que todos mirarán con lupa.





