La historia de Ituzaingó está marcada por vecinos que apostaron al trabajo y al desarrollo local. Uno de ellos fue Vicente Raspanti, el emprendedor que transformó el perfil comercial del distrito y dejó un legado que hoy sigue acompañando el crecimiento de la ciudad.
Nacido en Italia el 1° de mayo de 1903 y radicado en la Argentina desde su infancia, llegó a Ituzaingó cuando la zona todavía estaba formada por quintas y tambos. Con una mirada visionaria, entendió que el avance urbano era inevitable y decidió invertir en el rubro de materiales para la construcción, un sector clave para el progreso.
En 1939 fundó Casa Ofelia, el histórico comercio que primero se instaló cerca de la antigua Barrera 80 y luego en la esquina de Ratti y Segunda Rivadavia. Con el paso de los años se convirtió en el reconocido “Emporio del Oeste”, un símbolo del desarrollo económico local y del crecimiento sostenido del distrito.
El aporte de Raspanti no fue solo comercial. También acompañó a las instituciones que fortalecieron la identidad de Ituzaingó. Fue socio benefactor de AUPI, colaboró con los Bomberos Voluntarios, con entidades culturales, cooperadoras escolares y clubes como el Club Atlético Ituzaingó y Gimnasia y Esgrima.
Su compromiso con la comunidad generó empleo, impulsó la actividad económica y promovió el progreso de la ciudad. Ese camino hoy continúa con un Municipio que apoya a los comerciantes, promueve la producción y fortalece los espacios educativos, culturales y deportivos.
Recordar la figura de Vicente Raspanti es poner en valor la cultura del trabajo, la inversión local y el crecimiento de Ituzaingó. Un ejemplo de esfuerzo y visión que sigue siendo parte de la identidad del distrito y de su futuro.
