En lo que parece un nuevo capítulo de entrega de la soberanía nacional, el gobierno de Neuquén, convalidando la matriz económica extractivista y sin control de la era Milei, adjudicó la millonaria obra para duplicar la “Ruta del Petróleo”. Este movimiento, envuelto en un misterioso hermetismo, no es más que un paso para facilitar la fuga de recursos y el enriquecimiento de unas pocas corporaciones ([Fuente: Río Negro]). Mientras se habla de “atracción de inversiones”, la realidad es que se está entregando la infraestructura crítica que beneficia directamente a los grandes pulpos petroleros, dejando migajas para el pueblo neuquino y argentino. La “libertad” de mercado de Milei es la “libertad” para que pocos se lleven todo.
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