DESCALZO SALIÓ A DEFENDER LA TIERRA Y MILEI TUVO QUE RETROCEDER EN EL SENADO

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El intendente de Ituzaingó participó de la multitudinaria movilización contra los cambios impulsados por el Gobierno nacional y lanzó una definición contundente: “La Patria no se vende ni se entrega”. La presión política y social acompañó una jornada en la que el oficialismo terminó dejando afuera las modificaciones a la Ley de Tierras Rurales.

El intendente de Ituzaingó, Pablo Descalzo, volvió a marcar una fuerte diferencia con el rumbo político impulsado por el Gobierno nacional y participó de la movilización realizada en defensa de la tierra, los recursos naturales y la soberanía argentina. Mientras la administración de Javier Milei intentaba avanzar en el Senado con su proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, miles de personas ganaron las calles bajo una consigna que atravesó todo el país: “La tierra no se vende, no se quema, no se desaloja”.

La jornada terminó dejando una imagen política difícil de ignorar. El oficialismo consiguió avanzar con la media sanción del proyecto, pero tuvo que hacerlo después de retirar los cambios vinculados con la Ley de Tierras Rurales, uno de los puntos que había encendido las mayores alarmas por el posible aumento de la participación extranjera sobre territorio argentino.

DESCALZO: “LA PATRIA NO SE VENDE NI SE ENTREGA”

Lejos de mantenerse al margen de una discusión nacional, Descalzo estuvo presente en la movilización y expresó públicamente su posición. “Hoy estuvimos en la calle defendiendo lo que es de todos: nuestra tierra, nuestros recursos y nuestra soberanía. La Patria no se vende ni se entrega. Y defender lo que es nuestro también es un derecho. Siempre del lado de la Argentina”, sostuvo el jefe comunal.

La declaración coloca a Ituzaingó dentro de una discusión que excede ampliamente los límites municipales. En momentos en que desde la Casa Rosada se impulsa una profunda transformación del papel del Estado y de las regulaciones económicas, la discusión sobre quién puede controlar la tierra argentina volvió a instalar un interrogante mucho más profundo: qué modelo de país se pretende construir y hasta dónde puede llegar el mercado cuando están en juego recursos estratégicos nacionales.

El contraste político quedó expuesto. Mientras numerosos intendentes bonaerenses se movilizaron para cuestionar las modificaciones propuestas, el Gobierno nacional debió negociar con sus propios aliados y eliminar puntos de su iniciativa para reunir los votos necesarios en el Senado.

EL CAPÍTULO DE TIERRAS QUEDÓ AFUERA

Uno de los datos más relevantes de la jornada fue precisamente el cambio que sufrió el proyecto oficial. Las modificaciones a la Ley de Tierras Rurales fueron finalmente excluidas y no formaron parte del texto que consiguió media sanción.

No fue una discusión menor. La posibilidad de modificar los límites establecidos para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros había provocado cuestionamientos políticos, sindicales y sociales en distintos puntos del país. El debate dejó de estar encerrado dentro del Congreso y rápidamente se trasladó a las calles.

También fue retirado durante las negociaciones el capítulo relacionado con la Ley de Manejo del Fuego. Sin esos puntos, el oficialismo consiguió finalmente los apoyos necesarios para que el resto del proyecto avanzara hacia Diputados.

La situación mostró, además, los límites que enfrenta el Gobierno cuando intenta avanzar sobre asuntos particularmente sensibles. La tierra, los recursos naturales y el territorio nacional no son solamente activos económicos: forman parte de una discusión histórica sobre soberanía, producción y desarrollo.

UNA MARCHA QUE ATRAVESÓ EL PAÍS

La protesta no quedó reducida a la Ciudad de Buenos Aires. Hubo expresiones y convocatorias en diferentes ciudades argentinas, entre ellas La Plata, Mar del Plata, Rosario, Córdoba, Santa Fe, Salta, Jujuy, Tucumán, Mendoza, Bariloche, Comodoro Rivadavia, Ushuaia y Posadas.

Sindicatos, organizaciones sociales, movimientos políticos y ciudadanos participaron de las manifestaciones. La CGT, las dos CTA y sectores de la UTEP formaron parte de una movilización que se mantuvo incluso bajo la lluvia.

En ese escenario, la presencia de Descalzo volvió a mostrar una característica de la gestión de Ituzaingó: tomar posición frente a discusiones nacionales cuando están involucrados intereses considerados estratégicos para la comunidad y para el país.

ITUZAINGÓ TOMÓ POSICIÓN EN UNA DISCUSIÓN DE SOBERANÍA

La movilización dejó mucho más que una fotografía frente al Congreso. También expuso dos miradas sobre el rol que deben tener el Estado, el mercado y la política cuando se discute el territorio argentino.

Desde Ituzaingó, Descalzo eligió una definición sin matices: la tierra y los recursos forman parte de la soberanía nacional y su defensa no puede quedar subordinada únicamente a una lógica económica.

El Gobierno consiguió que su proyecto siguiera avanzando, pero debió hacerlo después de resignar algunos de sus puntos más controvertidos. Ahora la discusión continuará en la Cámara de Diputados, donde nuevamente estarán bajo la lupa los cambios previstos en materia de expropiaciones, desalojos, regularización dominial y registros inmobiliarios.

Para Descalzo, en cambio, el mensaje de la jornada ya quedó planteado en las calles: “La Patria no se vende ni se entrega”.

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